Hace varias décadas, empezaban a entrometerse en la vía pública, los primeros carteles de las distintas marcas. Hechos de manera totalmente artesanal, dignos de calificación de obras de arte, realizadas pura y exclusivamente para llamar la atención de los desprevenidos consumidores.

Hoy en día son casi indistinguibles las publicidades del paisaje citadino que nos rodea. Mirar al costado de la avenida y ver productos, levantar la mirada y ver servicios, y por qué no, mirar hacia abajo en un supermercado, y ver intervenidos hasta los pisos con publicidades.

Esta invasión constante, no es tomada de la manera más positiva para los consumidores, sino  totalmente lo contrario. Hoy en día aparecen nuevas maneras de bloquear y “quitar” de nuestra vida cotidiana todas las publicidades. Desde complementos como “ad block”, listo para evadir las que encontremos en internet  o las nuevas maneras de grabar nuestros programas favoritos de televisión, para poder saltar cuando gustemos cualquier publicidad que nos incomode.

Esta intromisión, es uno de los aspectos más negativos de la publicidad. Pero así como la manera de publicitar fue cambiando conforme la tecnología avanza,  desde carteles hasta publicidades en televisión; las maneras de acercarnos a los públicos que nos interesan también ha cambiado. El surgimiento del advergaming, no solo nos proporciona una nueva herramienta para mostrar nuestra marca a través de un nuevo medio, como es un videojuego, sino que también se corre de esta actitud invasiva, ya que es el consumidor quien busca el juego y decide probarlo, no al revés.

Pero no solo cuenta con esta ventaja, sino que también, nos otorga datos fidedignos que pueden ser medidos e identificados para tomar decisiones eficientes y de crucial importancia para nuestra empresa.

Proporciona información precisa sobre este público que tanto nos interesa, desde variables demográficas, hasta geográficas. Cuanto más conocemos a nuestro público objetivo, más podremos saber sobre sus necesidades y mejores soluciones a medida, les podremos otorgar. Porque un producto hecho a medida, que comprende las necesidades de su público, no necesita un esfuerzo “extra” de ventas, lo cual se ve reflejado en los costes de la estrategia que vayamos a plantear.